LA MAESTRA RURAL

por Luciano Lamberti | Random House| Selección verano 2020

Son muchas las cosas que se podría señalar de la experiencia de lectura de La maestra rural, primera novela de Luciano Lamberti. Vamos a señalar las que están más a flote, sensaciones que predominan al salir de esa telaraña de testimonios y relatos que van creando una bola de especulaciones.
 

Nos parece, desde algún punto, que la novela es la historia de un gran rumor. Muchas veces, el rumor es una carga peyorativa que va anidando sentidos sobre los objetos o sujetos para dar cuenta de una realidad posible, de un relato articulado que nos convence y da forma a una historia. Pero el rumor es otra forma de la ficción porque está construida a partir de saltos, de voces que agregan o restan, inventan o sostienen, cargan prejuicios. Tomado como tal, el rumor es otra instancia donde se juega la fantasía y la realidad. Y con esta consideración, queda un atractivo espacio para el disfrute.
 

Lamberti construye muchas voces. Ecos de un misterio que está ahí y al que vamos accediendo a cuenta gotas, pero que al final se acelera y otorga alguna contundencia. Los diferentes relatos tienen hilos (no son hilos conductores, sino hilos sueltos) que se unen en alguna pequeña parte, y son esas uniones las que permiten llegar a esos pocos datos que el autor suelta para poder imaginar qué es lo que sucede con Angelica Gólik, su hijo y su poesía.
 

La novela le permite además desagotar todas las elucubraciones que existen alrededor de la escritura como actividad artística profesional. Casi como una catarsis, pero en la que no se nota la mano del autor (la edición, el rol del editor, la búsqueda de la inspiración, la poesía como una de las formas de literatura, la originalidad, etc.). A dónde puede conducir la lectura de la mejor poesía escrita (locura, por ejemplo) y cómo se puede lograr un cimbronazo original en lo ya escrito (con la escritura extraterrestre, por ejemplo), son dos de las preguntas con las que el autor juega en su relato para pensar la literatura en general.
 

Por otro lado, el rumor y el misterio que acerca la novela al género policial va creciendo también bajo una especulación propia de la ciencia ficción. Hay una fuerza superior, una energía que va conectando a cada uno de los personajes en una historia en la que todos se ven afectados. No se trata de rumores narrados desde una exterioridad objetiva, cada uno de los sujetos que aportan su voz y sus datos, han sido en mayor o menor medida, afectados por la historia que se intenta desentrañar (muertes, desgracias, dones, locura, etc.). Como si fuera algo inevitable. De hecho, podríamos arriesgar que La maestra rural es la narración hacia algo superior (aunque no esté muy claro del todo), hacia un sentido abierto a completar por cada subjetividad…
 

"...como si bajáramos por la pendiente del sueño hacia las cosas verdaderas, las cosas nuestras, las cosas que brillan por su bondad."


Finalmente, y retomando la idea del rumor como motor que mueve y sacude a un pueblo, es probable que esas voces que le van dando forma también desnuden otra cuestión, y es la dualidad de la experiencia humana. Los personajes muestran y esconden, se ven y se los especula, son y parecen. Llevan la sospecha a cuestas, pero también son objeto de esas sospechas.

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